Algunas palabras sobre el ambiente

Junio 24, 2008

Análisis comunicacional del “No a las Papeleras”

 

De la teoría a la práctica

Ya han pasado más de dos años del comienzo del conflicto de las pasteras, y en el transcurso han acontecido muchas cosas. De ser un conflicto inherente a un pequeño poblado, paso a ser una causa nacional que provocó la relocalización de una multinacional, el reemplazo de autoridades ambientales y una de las mayores crisis diplomáticas con Uruguay de la historia.

Un fenómeno social y ambiental de gran escala que no ha tomado relevancia como caso de estudio científico-sociológico, a pesar de su magnitud.

Este artículo se adentra en los aspectos principales de la estrategia de la campaña ambiental de la Asamblea de Gualeguaychú, desde una óptica que invita al debate, haciendo énfasis en los propósitos, las metodologías y sus implicancias. Además, el mismo puede servir como ejemplo de investigación y planificación para reclamos similares.-

El 30 de abril de 2005, 40 mil personas cortaron por primera vez el puente internacional Gualeguaychú-Fray Bentos. Poco tiempo después se conformó la Asamblea Ciudadana Ambiental, se sucedieron más cortes a la ruta 136 y el paso fronterizo, y otras acciones de protesta. Desde ese entonces, el tratamiento por parte de los medios de comunicación ha ido evolucionando, como también lo ha hecho la opinión de la sociedad.

Al comenzar el conflicto, el mismo cobro gran auge como un conflicto ambiental alarmante, y fue tratado así por los medios. Se hablaba de evaluaciones de impacto, de consecuencias en la salud, de los aspectos económicos y políticos, etc.; es decir, todo lo que se tiene que discutir en una temática que cruza transversalmente todas las esferas y visiones.

Nunca antes había florecido con tanto vigor una cuestión ambiental en los medios, desde programas de TV hasta diarios matutinos, todos con notas extensas y de profundo análisis. Sin embargo, luego del paso del tiempo, la óptica de análisis de la noticia mutó. Analizando los titulares previos a la crisis del campo, se advierte que lo que importaba era cuando y donde se iba a cortar, si las cancillerías se iban a reunir o cualquier otro tipo de conflicto no relacionado con los aspectos ambientales. El reclamo se perdió en una nebulosa, las consecuencias ambientales y sanitarias fueron dejadas de lado, y solo se informaba sobre la asamblea, el conflicto con Uruguay. En síntesis: “el corte”, su desenlace e implicancias políticas.

¿Todo se olvidaron que esto es una cuestión ambiental o no se hicieron más la pregunta de si las pasteras contaminan o no porque fue muy difícil encontrar una respuesta autorizada? Pareciera que a la sociedad y los medios no les importa la respuesta porque fue imposible de encontrar. O quizás sí la encontraron, pero en forma dispar: de este lado del río contaminan y del otro no lo hacen.

Suposiciones a parte, lo concreto es que las acciones llevadas a cabo por la Asamblea de Gualeguaychú (y sectores sociales que la apoyaron) provocaron efectos secundarios positivos, como el gran impulso a la conciencia ambiental argentina, y negativos, como la crisis sin precedentes con el país hermano del Uruguay.

Paradójicamente, estas secuelas secundarias son mucho más significativas y trascendentes que los objetivos primarios buscados por la Asamblea: la retirada definitiva de ENCE y BOTNIA.

En este artículo se analizaran las motivaciones y estrategias de la Asamblea, intentando comprender las circunstancias que la hicieron fracasar y triunfar en sus objetivos primarios (y valiendo de estudio de caso para otros análisis de reclamos y campañas ambientales). 

 

La teoría

Si entendemos a una “campaña de defensa ambiental” como “un itinerario estratégico de acciones que involucran tácticas comunicacionales, con un propósito específico”, tal como lo define Robert Cox -especialista en comunicación ambiental de la Universidad de Carolina del Norte, EE.UU.- en su libro “Environmental Communication”, comprenderemos que el “propósito específico” de los asambleistas en este caso es la retirada de las pasteras, y no la sensibilización ambiental de la sociedad (efecto secundario positivo al que contribuyó).

Siguiendo adelante con la óptica de Cox, una vez definido el propósito, se deben identificar (1) cuáles son los tomadores de decisión involucrados (es decir, quien decide si las pasteras se van o se quedan); y (2) cuáles son los sectores de poder y de la sociedad a los que estos tomadores de decisión deben responder y responsabilizarse por sus acciones (por ej: votantes, ONGs, grupos empresarios, etc.). Por ultimo, se deberá delimitar, (3) que persuadirá a los tomadores de decisión a actuar en función del propósito específico de la campaña.

Con menor o mayor bagaje teórico, todos los activistas y organizaciones que abogan por una causa definen estos puntos. El quid de la cuestión es con que diligencia y pericia lo hacen, ya que esto influirá significativamente en los resultados finales.

 

El caso

Identifiquemos todos estos puntos en el asunto de las pasteras; para luego analizar el curso de acción llevado a cabo por Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú, y las posibles interpretaciones y variaciones de los mismos puntos en la práctica.

Teniendo en cuenta que en un principio eran dos las pasteras a instalarse, los tomadores de decisión (1) son:

  • Botnia
  • ENCE (ya retirada)

Y también,

  • El Gobierno Uruguayo (que puede decidir la instalación o no de las mismas)
  • La Corte de la Haya (cuyo fallo debe ser obedecido por ambos países)

Si cualquiera de estos entes decidiera la retirada, esto sucedería, ya sea por decisión propia (como lo hizo ENCE), por un fallo de la Haya o por decisión del gobierno uruguayo. Al mismo tiempo los tomadores de decisión (1) actúan como sectores de poder (2) a los cuales los otros tomadores de decisión (1) deben responder. Por ejemplo, Botnia, afecta las decisiones del Gobierno Uruguayo; y a su vez este defiende su punto de vista ante el tribunal de la Haya.

Por otro lado, estas entidades responden a otros sectores, que los influencian en la toma de decisiones (2), (como son: las sociedades argentina y uruguaya, y los gobiernos argentino, uruguayo y finlandés).

Para clarificar esto, analicemos el ya concluido caso de la española ENCE, observando el grafico siguiente. Las líneas punteadas son las relaciones indirectas, y las líneas llenas las relaciones directas.

 

Esquema relaciones de influencia Pastera Botnia

 

En este esquema simplificado, podemos observar, como la sociedad argentina, el eslabón al cuál la Asamblea convenció y transformo en soporte de su campaña, solo tiene injerencia directa en otro eslabón, el gobierno argentino.

Mediante los cortes de rutas se persuadió directamente al Gobierno Argentino (2), y en menor medida al Gobierno Uruguayo (1), generando una crisis, y un conflicto negativo para ambos países que los obligo a tomar cartas en el asunto.

Así, la Asamblea afectó directamente a un tomador de decisión (1), el Gobierno Uruguayo. Pero más importante aún, mediante la atención mediática y política que cobro el asunto se afecto a otro sector de poder influyente (2) directo sobre ENCE (1). Los cortes, inducieron a participar al Gobierno Español (2) que se vio perturbado debido al compromiso con Argentina, uno de sus mayores aliados; por poseer una responsabilidad internacional asumida en la región (por historia, poder y estrategia política y económica); y principalmente, porque ENCE, pertenecía a capitales españoles.

En cambio, en el caso de Botnia el “factor español” no existió; el papel de Finlandia fue de total apoyo a la instalación de Botnia en Fray Ventos.

La influencia de España en el caso de la segunda pastera, no fue directa, sino que se presentó como un eslabón débil, mediante una mediación. Incluso si España hubiera estado del lado de los asambleistas, esto no hubiera garantizado el éxito de la campaña debido a la poca incidencia sobre los tomadores de decisión.

Que en el caso ENCE, la pastera fuese afectada por España como un eslabón fuerte; y en el caso Botnia no; sumado a que las obras de la finlandesa estaban más avanzadas, influyeron en el éxito de la “campaña de defensa ambiental” en un caso y en el fracaso en el otro.

Debería analizarse entonces a quién debería haber convencido el pueblo de Gualeguaychu, para tener más influencia sobre Botnia y el Gobierno Uruguayo.

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El eslabón olvidado

Quizás el destino de Botnia hubiese sido el mismo que el de ENCE si las obras no hubiesen estado tan avanzadas. Quizás el análisis de la estrategia comunicativa realizado líneas arriba enfatizó demasiado el papel de España como un eslabón fuerte o débil, según el caso. Quizás el análisis sólo sirva para adentrarnos más en la teoría de las “campañas de defensa ambiental”, y en la realidad de los hechos, lo único que importaba era el dinero ya invertido por la finlandesa. Las suposiciones sobre lo ya acaecido son inciertas, nunca sabremos que hubiera pasado.

Lo que si sabemos, es que el pueblo de Gualeguaychú sigue con intenciones firmes de logar su objetivo (la retirada de Botnia). Para ello, siguen con las mismas recetas que ha utilizado hasta el momento. “El corte” demuestra el grado de involucramiento del pueblo de Gualeguaychú, pero sigue afectando de igual manera a los mismos sectores, sin generar la persuasión positiva de nuevos sectores que los lleve al logro de su propósito.

Para obtener lo quieren, primero deberían identificar cuales son los verdaderos sectores de poder y de la sociedad a los que los tomadores de decisión deben responder y responsabilizarse por sus acciones y en función de ello seleccionar las tácticas persuasivas pertinentes. Deben convencer a los sectores de la sociedad que tienen REAL influencia sobre los tomadores de decisión. Deben hacer que el pueblo uruguayo los apoye, y sirva de soporte a su campaña, como lo hace (o lo hizo) la sociedad argentina, porque son los ciudadanos de la vecina ribera los que pueden persuadir a sus dirigentes. El gobierno uruguayo solo debe responder y responsabilizarse por sus acciones ante ellos.

Por supuesto, que no hay que olvidar el papel de la Corte de la Haya (a la cuál el gobierno uruguayo también tiene que rendir cuentas), pero esta ya es una batalla ganada por los asambleistas, la Argentina ya esta haciendo el mayor de los esfuerzos para lograr un triunfo de su posición en la corte.

Por ende, la mayoría de las acciones comunicacionales no deben ser dirigidas a los gobernantes argentino, sino a la sociedad uruguaya. Convenciendo a los charruas del perjuicio de las pasteras, como se ha convencido a los argentinos, se lograría que ellos sean más susceptibles y rigurosos en los controles ambientales, y de comprobarse impactos en el Río Uruguay, ellos acompañarán la retirada de las pasteras con el mismo júbilo que el pueblo de Gualeguaychú.

Al mismo tiempo que la Asamblea comenzaba a organizarse, y sus acciones empezaban a tener efecto en los medios y en la población argentina, Botnia realizaba campañas de concientización y talleres que convencían del otro lado del Río. A su vez, los cortes dividían a los pueblos, haciendo que quienes participaban en ellos se vieran como irracionales, y negados a aceptar el genuino desarrollo del vecino país. En Uruguay, casi nadie creía lo que se dijera en Argentina, ni siquiera la carta publicada en agosto de 2005 por biólogos y bioquímicos egresados de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República Oriental del Uruguay, expresando su “rotundo rechazo a la instalación de más plantas de celulosa en territorio nacional” podían cambiar la percepción de la sociedad sobre el tema.

Si la Asamblea quiere conseguir su objetivo, en algún momento deberá convencer a los uruguayos con su verdad, ya que estos son los únicos con el poder de decisión. Lo que podría haberse hecho con menor esfuerzo en un pasado, deberá hacerse tarde o temprano; y los cortes no contribuyen a la aceptación del “mensaje argentino” en Uruguay. Peor aún, también hacen perder de vista la problemática dentro de nuestro país.

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El corte

El corte de rutas se ha convertido en una modalidad de protesta ampliamente difundida y, lamentablemente, eficaz en nuestro país. Iniciada por los piqueteros y luego adoptada por el resto de la sociedad, pareciera ser la única forma para que el gobierno y la gente se sientan afectados por los problemas de otros sectores.

El caso de la ruta 136 no fue la excepción y el corte, tan o incluso más repudiado que otros por afectar pasos transfronterizos, sirvió para lograr las metas de la Asamblea, su reclamos se difundió en ambos lado de la ribera, todos los medios le dieron amplia cobertura, el gobierno jerarquizo la Secretaría de Ambiente y designo una titular acorde al tinte ideológico de la Asamblea; pero lo más significativo, con tanto revuelo nacional e internacional, lograron que ENCE relocalizara su planta.

Sin embargo, el corte también trajo efectos negativos, que se intensificaron en los últimos tiempos. La posición nacional se vio debilitada por el mismo, ya que Uruguay aludió extorsión política y perjuicios económicos serios.

A su vez, a diferencia de lo que sucede en la Argentina, en Uruguay, no se aceptan tan apaciblemente los cortes de ruta como un instrumento de legitima defensa de otros derechos; por el contrario se lo ve más como una medida extremista e irracional. Esto lleva a la deslegitimización de todo el mensaje.

Décadas atrás, Edward Thornidike, psicólogo estadounidense, comprobó, que las personas poseen una tendencia a llegar a conclusiones sobre rasgos específicos partiendo de una impresión general. A esto se lo llama efecto espejismo, y sucede para que la mente cree y mantenga una imagen coherente y lógica que reduzca la disonancia cognitiva. Es decir, nuestra mente tiende a simplificar los mensajes, reduciendo las incertidumbres que podamos tener sobre el mismo. De este modo, el corte de rutas puede estar afectando negativamente la recepción del mensaje de la Asamblea por parte de los uruguayos, que al no poder discernir si las papeleras contaminan o no, creen en el actor-ente que más respeto les infiere: una seria compañía de uno de los países más desarrollados del mundo, y no los dichos de un grupo de vecinos que actúan en forma irracional. Así, partiendo de una verdad objetiva, como es el perjuicio que los cortes provocan, juzgan otra verdad que es ambigua, como son los impactos ambientales de la pastera, que son distintos según el país en el que se este.

Además, al sostenerlo por tan largo tiempo algunos sectores de la sociedad argentina comienzan a irritarse porque ven al mismo como injustificado.

Pero, lo mas grave es que los medios dejaron de reflejar la problemática ambiental. El corte se volvió noticia en si mismo, y ya no se trata de cuando se retirara la papelera, sino de cuando se levantaría el corte. Incluso en el sitio oficial de la Asamblea Ciudadana de Gualeguaychú la mayoría de las últimas publicaciones eran acerca de las marchas del pueblo entrerriano, una estrategia de ‘autobombo’ a las propias acciones, cuya consecuencia práctica es demostrarle al resto de la sociedad, tanto uruguaya como argentina, que siguen movilizados, y sobre todo recordarle al gobierno nacional que hasta que no solucionen su reclamo no van a cesar.

Esto es importante, pero sin otras estrategias paralelas que involucren a nuevos sectores de la sociedad que hagan propio el mensaje de “No a las Papeleras” no tienen mucho sentido. El corte los mantiene en su posición actual (con los mismos sectores que lo apoyan, o incluso menos), sirve para recordarle al gobierno nacional que no van a cesar en su lucha, pero no para conseguir el apoyo de grupos sociales que son fundamentales.

Asimismo, el corte, perjudica a otros sectores, que aunque podrían estar de acuerdo con sus reclamos, nunca van a apoyar una causa que actualmente les esta jugando en contra. Todo indica que el corte, necesario en algún momento, hoy deslegitima la protesta y desvía la atención sobre el conflicto ambiental al conflicto de libre paso de bienes y personas.

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Conclusiones

A riesgo de hacer un análisis simple de un tema complejo, este artículo busca generar discusión e intercambio de opiniones para construir un estudio más preciso acerca del caso desde un punto de vista comunicacional, sin entrar profundamente en la discusión de lo que realmente están juego: el riesgo de contaminación.

Realizar un análisis focalizándonos en las motivaciones y estrategias de la Asamblea puede servirnos de punto de apoyo para comprender las circunstancias que la hicieron fracasar y triunfar en sus objetivos primarios, y entenderlo como estudio de caso para otros análisis de reclamos socio-ambientales.

La distancia temporal puede ayudarnos a comprender un fenómeno que a pesar de continuar activo ha pasado a un estado latente en los medios, debido: a que ya no es nuevo, y por ende no es noticia; a que han sucedido nuevos fenómenos mediáticos, como la crisis del campo y demás turbulencias políticas ; y a la ya mencionada falta de actualización de las tácticas de persuasión de la opinión pública.

Ya pasados dos años del comienzo del primer corte, existen nuevos ingredientes en el contexto político donde la Asamblea deberá plantear sus estrategias comunicacionales para lograr una “campaña de defensa ambiental” efectiva. No podemos saber como continuará la protesta, ni que posición tomara el gobierno argentino luego de haber enviado gendarmes a desbloquear cortes de ruta realizados por protestantes rurales, durante el conflicto con este sector (habiendo permitido por otro lado el corte contra las pasteras por tanto tiempo). No podemos precisar que medidas tomara la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú en el futuro.

Lo que si sabemos con certeza es que los cortes de rutas sirvieron de instrumento fundamental para lograr los objetivos primarios que la Asamblea buscaba, lo que no significa que en la actualidad sigan siendo indispensables y necesarios. Ya lo explicaba Gandhi, “la desobediencia civil es aceptable muchas veces, pero por razón justificada”. El corte lo fue en sus comienzos, llamo mucho la atención, e influyo a un gobierno desinteresado en política ambiental, que comenzó a actuar solamente cuando los asambleistas molestaron demasiado. Pero hoy no parece generar ningún beneficio a la sociedad.

Por el contrario, podrían ser contraproducentes debido a sus efectos secundarios. La reticencia de la sociedad argentina a esta medida (anticonstitucional para unos y justificada para otros), la desconfianza y resentimiento de la sociedad uruguaya, y el descrédito con el gobierno del vecino país podrían estar desautorizando el reclamo y jugando en contra del pueblo de Gualeguaychú, y de todas las demás proclamas ambientales (esto es tal vez, lo más importante para el futuro ya que se pueden llegar a ver emparejadas por el efecto espejismo si la gente lo ve como un movimiento homogéneo).

Es hora que la Asamblea establezca un nuevo “itinerario estratégico de acciones que involucré tácticas comunicacionales”, para lograr su “propósito específico”, estrategias innovadoras con enfoque en los “verdaderos sectores de poder y de la sociedad a los que los tomadores de decisión deben responder”, estrategias que tengan en cuenta el nuevo contexto en el que yacen. Ya lo dijo Aristóteles, siglos atrás, la persuasión, o retórica, es “la habilidad para descubrir los medios existentes de comunicación en cada caso particular”, si esta o cualquier otra campaña de defensa ambiental no aceptan esta máxima, no llegara a persuadir a los grupos indicados para lograr su propósito, y todo lo que hagan será simple voluntarismo.

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Esta nota se encuentra en la edición Nº19 de la Revista Foro Ambiental. Los comentarios que en el sitio se hagan serán publicados en la edición Nº20.

Están todos invitados a compartir su opinión por más mínima y/o contrapuesta que sea. Por favor firmar sus comentarios con nombre, apellido e institución a la que pertenecen (si corresponde). Luego se compilará y preparará para edición el artículo completo.

Este artículo es solo una apreciación, que busca comprender más cabalmente el fenómeno social sucedido por las pasteras. Más opiniones y ópticas diversas se necesitan para ampliar el conjunto de nociones e ideas que tenemos sobre el mismo, y lograr un mayor y mejor conocimiento. Consecuentemente, de nada servirá este artículo sino se genera un intercambio de opiniones.

 

Actualización somera sep-08 (por razones editoriales).
Comentarios habilitados a partir 5-nov-08.  

 

6 comentarios »

  1. Creo que el análisis identifica con claridad los actores del conflicto.

    Si bien no está muy explícitamente detallado, aparecen instrumentos contradictorios.

    http://www.factum.edu.uy/encuepol/observa/2006/eop06001a.html

    http://www.factum.edu.uy/estpol/anapol/2006/anp06023.html

    Es evidente que unos proyectos que en Uruguay tenían un apoyo del 50 al 60%, saltan a cifras superiores como consecuencia directa de los cortes de ruta.

    Incluso la tendencia sugue en aumento. Una encuesta de 2007 da 84%.

    http://www.equipos.com.uy/paginas/notas/070707/pap_070707_1.htm

    http://www.equipos.com.uy/paginas/notas/070707/pap_070707_2.htm#grafico2

    Con lo cual, todo indica que si el camino de la Asamblea de Gualeguaychú pasa por convencer al pueblo uruguayo, el resultado de su acción resulta diametralmente opuesto, y sin lugar a dudas que el corte de rutas es un elemento relevante en la sensibilidad del pueblo uruguayo.

    Mientras tanto, los organismos internacionales publican informes de desempeño ambiental de Botnia, -ya no de estudios de impacto-, ue indican que no hay afectación ambiental.

    Del otro lado, el silencio de las autoridades argentinas es absoluto. Con un juicio en curso, ¿alguien puede pensar que el gobierno argentino no haya hecho mediciones? Si no hay información oficial al respecto, si no se contradicen desde el gobierno argentino los informes de organismos internacionales y del gobierno uruguayo, lo que se transmite es obvio, y es que de hecho el gobierno reconoce tácitamente que no hay afectación ambiental.

    Todo esto, empieza a aparecer cada vez más en los medios argentinos, instalándose cada vez más fuerte el mensaje “Botnia no contamina”.

    La actitud de la Asamblea, ha sido señalar que si bien hoy no hay indicios, los efectos se verán en el mediano plazo.

    Con todo el discurso catastrofista que se instaló en la Asamblea, señalar ahora que los efectos son de mediano plazo, no es precisamente un mensaje que genere credibilidad al discurso de la Asamblea.

    En ese sentido, entre un gobierno argentino particularmente sensible a los costos políticos, y una Asamblea presa de su discurso y del corte de ruta, esto se parece a una encerrona sin salida a la vista.

    comentario por Mariano — Agosto 10, 2008 @ 10:51 pm | Responder

  2. El comentario agrega más información con números duros que reafirman lo expuesto en mi análisis.
    Cabe aclarar que el comentario se hizo hace bastante tiempo. Hoy (independientemente que la atención de la sociedad y mediática ha virado a otros temas) hay indicios más palpables de la disconformidad con la medida en la ciudad del origen de la protesta. Se realizó un acto contra el corte de ruta en Gualeguaychú, la convocatoria fue baja, la consigna fue el fin del bloqueo, no se hizo alusión a la conveniencia o no de la Pastera en el lugar (según notas de medios nacionales).

    http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1063499
    http://www.puntal.com.ar/noticia.php?id=45300

    comentario por Juan Pino — Noviembre 4, 2008 @ 3:40 am | Responder

  3. En mi opinion, el fracaso de la asamblea se debe a que a diez meses de haber iniciado Botnia sus operaciones, no han podido demostrar la contaminacion ambiental que fue el motivo del corte de ruta. Sin esto, es cuestion de tiempo que levanten el corte de ruta y esperen el fallo de la Corte de la Haya, que descuento va a ser favorable al Uruguay. El resultado final de este conflicto puede ser muy negativo para los proximos problemas ambientales, ya que habrá disminuido la credibilidad y la confianza necesarios para que la sociedad se movilice en apoyo de una causa ambiental.

    comentario por Luis de Benedetti — Noviembre 11, 2008 @ 2:28 pm | Responder

  4. El Banco Mundial apoyo económicamente en los años 80 el desarrollo del marco regulatorio y de promoción fiscal para los proyectos forestales en Uruguay, creando así un buen negocio para quiénes tuvieran capital para invertir.
    20 años despues el mismo Banco Mundial establece que Botnia cumple los Principios de Ecuador.
    Otra: Jakoo Poyri (consultora de ingeniría) en su estudio de factibilidad para la Botnia, no recuerdo el año, determina 4 o 5 posibles ubicaciones alternativas para el proyecto de la Planta de Celulosa de 1M de ton de pulpa/año. Incluyeron Paso de los Toros, La Paloma, etc.una de las ubicaciones instaladas fue donde finalmente se construyó. En dicho estudio se hizo un estudio FODA y entre las Debilidades para dicha localización se estableció: problemas con el gobierno argentino y con lo svecinos de Gualeguaychú. Botnia no implementó ninguna de las buenas prácticas para un proyecto de este tamaño hasta que el banco Mundial se lo pidió, tardíamente.

    El artículo refleja muy bien el cambio de percepción de los medios argentinos con el paso del tiempo.

    Creo que habría preguntarles a aquellos ciudadanos uruguayos que defienden el proyecto de la Botnia, entre otras: si saben cuanto $ en impuestos dejará la Botnia a Uruguay? si consideran que cortar árboles y manejar camiones con troncos constituyen un avance en la capacitación de la mano de obra local? quién se va a hacer cargo de los daños a la infraestructura vial por el paso de camiones en una ruta llamada “del Mercosur”?

    Sds

    comentario por fabian — Noviembre 11, 2008 @ 4:56 pm | Responder

  5. Te felicito Juán. No soy un experto en el tema pero el artículo me atrapó y me sedujo el enfoque metodológico de análisis de caso. Creo que lograste poner en palabras algunas intuiciones que no lograba ordenar en mi cabeza…

    comentario por Sergio Terrasa — Noviembre 11, 2008 @ 6:22 pm | Responder

  6. En estos días es interesante hacer un paralelismo entre la estrategia de protesta planteada por la Asamblea de Gualeguaychú y la Comisión de Enlace del campo.
    En el caso de las pasteras se insiste con el corte y se busca extenderlo a mayor cantidad de pasos fronterizos para perjudicar a mayor cantidad de gente en días clave y así llamar la atención del Gobierno y demostrar que el problema de Botnia todavía existe. Por otro lado, el campo busca evitar el confrontar en la actualidad y esperar hasta marzo, y sobre todo pretende evitar los cortes para no ponerse en contra a la gente (aunque también miran al corte de rutas como una medida a tomar si no se oyen sus principales reclamos).
    Hay una gran diferencia entre ambos casos: la acepción de la sociedad de sus mensajes.
    La Asamblea ha convencido a prácticamente la totalidad de la sociedad argentina de la peligrosidad de las pasteras al margen del Río Uruguay, y si bien comienzan a aparecer voces de disenso en los medios masivos de comunicación, la mayoría del país sigue pensando que no es conveniente que estén instaladas. Por esta razón, el único objetivo de la Asamblea es llamar la atención del Gobierno, para que actúe conforme a sus reclamos. Cabe preguntarse cuál es el alcance que el Gobierno puede tener en este conflicto, es decir, que medidas puede tomar para retirar las pasteras, a simple vista parece que las acciones más importantes ya están tomadas y no se puede forzar el retiro de la pastera, como pretende la Asamblea. A su vez, la sociedad empieza a ver cada vez más como injustificado el corte perpetuo que no logra ningún beneficio ambiental inmediato, pero sí perjuicios políticos, sociales y económicos.

    Por otro lado, el campo busca obtener mayor apoyo social para lograr injerencia en los sectores de poder nacional, ya que el apoyo inicial de la sociedad no parece ser tan masivo como en el caso de las pasteras. Por ende, pretende no irritar a la sociedad con nuevos cortes. La comisión de enlace, tienen claro que tiene que convencer a la gente porque es esta quien elige y condiciona a los tomadores de decisión, que afectan directamente a sus sector.
    En el caso de las pasteras no está tan claro el objetivo que persigue la Asamblea: a quien convencer, donde esta el verdadero poder a mediano y largo plazo, y como se lo afecta, solo se presume que sin el corte todos se olvidaran del problema.
    Si no se define claramente el objetivo y se comunica a la sociedad, solo se logrará el movimiento circular de presiones y dichos políticos actuales, sin lograr persuadir a otros sectores de la sociedad e incluso perdiendo adeptos. Entender qué se busca con los cortes, permitirá determinar si son justificados o no, si sirven o no. Incluso si mañana se decide salir de las rutas, la decisión no aportará nada si no se hace a real conciencia de las metas y objetivos, los plazos pretendidos y los ostensibles.

    Mientras tanto cuales son las razones de la permanencia imperecedera del corte la gente no la tiene clara, en los medios vuelve a surgir con fuerza el conflicto, y sobre medio ambiente lo único que se escucha son los dichos de algunos funcionarios diciendo que no la pasteras no contamina y que la sociedad ya no apoya el reclamo a través de los cortes.

    También, es conveniente que cualquier decisión de retirar los cortes o no, se coordine con una nuevo “itinerario estratégico de acciones que involucran tácticas comunicacionales, con un propósito específico”, es decir se plantee una renovada estrategia o “campaña de defensa ambiental”, utilizando otras herramientas para llamar la atención de los sectores a los que se busca persuadir.

    comentario por Juan Pino — Enero 12, 2009 @ 3:23 pm | Responder


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